Precio de la gasolina en Colombia baja $500 desde febrero de 2026: claves económicas, efectos reales y límites de la medida
Qué cambia en el precio de la gasolina desde el 1 de febrero de 2026
Desde el 1 de febrero de 2026, el precio de la gasolina corriente en Colombia registra una reducción uniforme de $500 por galón en todo el territorio nacional. El ajuste se aplica sobre un nivel que, a cierre de enero, rondaba los $16.000 por galón, por lo que el nuevo promedio nacional se ubica cerca de $15.500. La medida revierte parcialmente una trayectoria de incrementos sostenidos que se extendió durante más de cuatro años.
El recorte se formaliza mediante resolución del Ministerio de Minas y Energía, con aplicación homogénea por ciudad y sin esquemas diferenciales. La autoridad energética anunció seguimiento operativo para verificar que la rebaja llegue efectivamente al precio final en estaciones de servicio.
Por qué baja ahora: el papel del FEPC y el ajuste fiscal
El detonante técnico es el saneamiento del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Durante años, el FEPC absorbió la diferencia entre el precio internacional de los combustibles y el precio interno, acumulando un déficit significativo. La corrección fiscal implicó que el Estado asumiera obligaciones pendientes, cerrara brechas financieras y evitara la creación de nueva deuda asociada al fondo.
El resultado operativo es un margen fiscal que permite bajar el precio sin reactivar subsidios ni trasladar costos al balance público. Este punto es central: la reducción no nace de un mecanismo transitorio que vuelva a inflar el déficit, sino de una reorganización de pasivos y de una gestión que, al menos en el corto plazo, libera presión sobre el precio interno.
Contexto: de $9.000 a más de $16.000 por galón en cinco años
Entre 2020 y 2025, el precio interno de la gasolina prácticamente se duplicó, pasando de niveles cercanos a $9.000 por galón a superar $16.000. El ajuste respondió a tres vectores principales:
- Normalización del precio interno frente a referencias internacionales tras años de contención.
- Devaluación del peso, que encareció importaciones y componentes del precio.
- Corrección del FEPC, trasladando gradualmente costos acumulados al consumidor final.
En ese marco, la rebaja de $500 no revierte el ciclo completo, pero marca un quiebre en la tendencia.
Cómo se forma el precio de la gasolina y dónde impacta la reducción
El precio al público integra varios componentes: ingreso al productor, impuestos nacionales y territoriales, transporte, márgenes de distribución y mezclas obligatorias. La reducción anunciada impacta el precio base, no los impuestos, lo que explica su aplicación uniforme.
En términos prácticos, para un conductor que consume 40 galones al mes, el alivio directo es de $20.000 mensuales. No es una cifra estructural, pero sí tangible para hogares con alta dependencia del vehículo.
Efectos esperados en inflación y consumo
El peso de la gasolina en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es indirecto pero relevante vía transporte y logística. Un recorte de $500:
- Reduce costos operativos en transporte individual y de carga ligera.
- Modera presiones sobre tarifas de servicios asociados al transporte urbano e intermunicipal.
- Contribuye a anclar expectativas en un entorno donde los combustibles han sido un factor persistente de inflación.
El efecto neto sobre el IPC es acotado, pero ayuda a desacelerar incrementos secundarios, especialmente en bienes con alta rotación.
¿Es el primer paso de una senda descendente?
La autoridad energética plantea la rebaja como inicial, sujeta a seguimiento técnico y a condiciones fiscales. Para que haya nuevas reducciones, deben alinearse al menos cuatro factores:
- Estabilidad del FEPC sin recrear déficits.
- Condiciones externas favorables en precios de referencia.
- Tipo de cambio sin episodios de devaluación abrupta.
- Disciplina fiscal que evite trasladar riesgos al precio interno.
En ausencia de alguno de estos elementos, el margen para más recortes se estrecha.
Diferencias regionales: por qué la baja es igual en todo el país
A diferencia de otros ajustes, esta reducción se aplica sin variaciones por ciudad. La razón es técnica: al afectar el precio base nacional, el descuento no depende de costos locales de transporte o márgenes regionales. Esto evita distorsiones y simplifica la verificación del cumplimiento en estaciones.
Gasolina vs. diésel: lo que no cambia
La medida no modifica el precio del diésel, combustible con una estructura fiscal y social distinta. El diésel ha sido históricamente más sensible por su impacto en transporte de carga y alimentos. Cualquier ajuste allí requiere tratamientos diferenciados y no forma parte de esta resolución.
Impacto en el mercado automotor
El recorte llega en un momento de recomposición del mercado automotor, con ventas aún por debajo de picos históricos y una transición gradual hacia tecnologías híbridas y eléctricas. La baja en gasolina:
- Mejora el costo total de uso de vehículos a combustión.
- Reduce la urgencia económica del cambio tecnológico, sin revertir la tendencia.
- Beneficia especialmente a segmentos de entrada y flotas con alto kilometraje.
No altera, sin embargo, la ecuación de largo plazo: eficiencia y electrificación siguen siendo los vectores dominantes.
Límites estructurales de la medida
Conviene dimensionar el alcance real. Un descuento de $500 sobre $16.000 equivale a poco más del 3%. Es un alivio, no una transformación. Además:
- La volatilidad internacional puede absorber el beneficio rápidamente.
- Un shock cambiario puede neutralizar la rebaja.
- La sostenibilidad depende de que el FEPC no vuelva a acumular pasivos.
El seguimiento anunciado será clave para evitar efectos de corto plazo sin continuidad.
Preguntas frecuentes que resuelve el ajuste
¿Desde cuándo aplica?
Desde el
1 de febrero de 2026.
¿Es para todo el país?
Sí,
aplicación homogénea nacional.
¿Afecta impuestos?
No. La reducción incide en el
precio base, no en la carga tributaria.
¿Es un subsidio?
No. Se deriva de un
saneamiento financiero, sin crear nuevas obligaciones
fiscales.
¿Habrá más rebajas?
Depende de condiciones fiscales,
externas y cambiarias.
Balance: alivio real, expectativas contenidas
La reducción de $500 por galón corrige parcialmente una escalada prolongada y ofrece un alivio inmediato y verificable. Su relevancia no está en el monto aislado, sino en el cambio de señal: por primera vez en años, el ajuste va a la baja sin recurrir a subsidios.
El desafío es sostener la coherencia fiscal que lo hizo posible. Si ese equilibrio se mantiene, el precio de la gasolina podría abandonar la lógica de correcciones permanentes al alza y entrar en una fase de mayor previsibilidad. Sin ese ancla, el beneficio corre el riesgo de ser transitorio.
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